Morelia, Michoacán, 25 de febrero de 2026.- Frente a la profunda herencia de desigualdad e inestabilidad generada por décadas de políticas neoliberales, especialistas coinciden en que la solución a los grandes problemas estructurales de México requiere una transformación radical impulsada por la economía social, el cooperativismo y un modelo educativo estrictamente vinculado a las comunidades.
Durante los recientes espacios de reflexión impulsados por el Consejo de Ciencia y Academia de Michoacán, se trazó una hoja de ruta compartida para el estado. Por un lado, a través de las posturas del Dr. Abelardo Mariña, investigador de la UAM Azcapotzalco, sobre el futuro de la educación superior; y por otro, mediante la conferencia “Hacia la garantía de empleo digno en Michoacán”, dictada el pasado 16 de febrero por el Dr. Christian Hernández, investigador en ciencias económicas, durante la apertura de la Jornada Lunes de divulgación de la ciencia. Ambos enfoques destacan la urgencia de abandonar la narrativa del éxito individualista para transitar hacia una organización política y económica solidaria que garantice el bienestar colectivo.
El cooperativismo y la economía social como respuestas al déficit de empleo El diagnóstico laboral presentado por el Dr. Hernández es alarmante: cada año en Michoacán cerca de 83,000 personas buscan integrarse al mercado laboral, pero solo se generan 6,000 puestos formales, sumiendo al 68% de la población trabajadora en la informalidad y la precarización. Ante esta crisis, el especialista determinó que la respuesta exige impulsar la organización de la clase trabajadora mediante vías alternas como las cooperativas, los ejidos y las comunidades indígenas, figuras cruciales para garantizar trabajo digno, relaciones laborales estables y la defensa de los derechos.
Esta visión empata directamente con los ejes estratégicos planteados por el Dr. Mariña, quien subraya que las universidades deben ser motor de una “transición socio-tecnológica y ecológica” que construya un modelo económico sustentable y solidario, dejando atrás la rentabilidad corporativa como único fin.
Fortalecimiento del mercado interno y territorialización educativa Para resolver la dependencia y fragilidad económica, ambas ponencias apuestan por mirar hacia adentro. Por el lado económico, el Dr. Hernández propone reestructurar la matriz productiva para fortalecer el mercado interno, priorizando la soberanía alimentaria, la industria, la construcción y la manufactura local, y reduciendo así la alta dependencia hacia la exportación o el turismo externo.
De forma paralela, desde la educación superior se exige la territorialización. Las universidades deben abandonar el aislamiento y vincularse directamente con los municipios para resolver problemas críticos locales; para ello, las y los estudiantes deben insertarse obligatoriamente en proyectos de intervención multidisciplinar con valor curricular que mejoren su propio entorno comunitario.
Sustentabilidad y una nueva narrativa de Estado La sustentabilidad es una preocupación transversal en las reflexiones de los ponentes. El análisis laboral advierte sobre los fuertes impactos ambientales y el desgaste que provocan actividades focalizadas hacia la derrama externa —como el turismo masivo comercial— que no distribuyen equitativamente la riqueza a los habitantes originarios. Para combatir esto, la academia plantea el diseño de soluciones a través de proyectos sustentables y de diseño bioclimático surgidos de las aulas universitarias.
Finalmente, los especialistas concluyen que el verdadero bienestar surgirá de la sincronía entre la educación en la praxis comunitaria y la intervención activa del Estado para regular la economía. Resolver las crisis de empleo, precariedad y sustentabilidad exige cambiar la narrativa heredada por el neoliberalismo, unificando los frentes políticos y económicos para instaurar una nueva economía enfocada genuinamente en satisfacer las necesidades sociales.
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